Monday, 9 November 2009

De la muerte y sus vestigios...


En la mágica espera de un destino, la ajena fémina a veces cruel y distante, cruda y severa pero siempre firme que conocemos como vida, llega a nosotros como un rayo. Nos penetra y se funde en nuestro ser como el metal se adhiere a otro al exponerse al altas temperaturas. Y nos llena de contradicciones tan necesarias como el aire mismo. Amor y odio, Alegría y tristeza, miseria y felicidad. Todo sin ningún propósito real. Todo al azar. Todo lo entrega la vida al viento y al misterio y te inyecta lo que te toca. Y de pronto después de años y años de vagar sin rumbo y en busca de destino te das cuenta que en realidad no lo hay, que no existe, que al igual que todos los seres y todas la cosas de este mundo están aquí por azar, por suerte. Y todo se vuelve una decepción, una falacia, una triste verdad que azota el cuerpo y la mente, pero sobre todo, derrumba el ego. Ese ensimismo elevado que tanto queremos mostrar pero pocas veces exponemos. Y entonces, una vez que descubres que nada es cierto y que sin remedio ahora por fin puedes ser libre y estás dispuesto a entregarte, a fornicar con la vida y a vivirla… te llega la hora. La puta te coge y sin dilación se levanta y se va. Desaparece y jamás vuelves a saber de ella. Te arrebata todo. El corazón en pedazos, los recuerdos a flor de piel y el alma vulnerable ante el cuerpo. Huye de nuestro ser como el gato callejero que alimentas y cuidas y al estar satisfecho se va sin agradecer ni explicar. Solo así. Entonces te llega el momento. Aquel en donde tú solo te enfrentas a tus propios miedos. La vida te abandona y sucumbes ante la muerte. Perra de perras que sin preguntar te lleva a su mundo, a su miseria, a su final. Todo ha acabado ya. Ya no hay más oportunidad de nada, u otro día más, u otro amanecer. No hay sueños o arrepentimientos. No hay recuerdos del ayer, ni prospectos del mañana. La esperanza huye, el auxilio es mudo y el silencio lastima los oídos. La oscuridad se presenta para quedarse y en el descanso eterno quedas resguardado, sin poder cambar lo que hiciste mal. Sin oportunidad de hacer aquello que tanto deseabas y nunca te decidiste a hacer. Se esfuman tus sueños como el agua se derrama del vaso y nos es posible recuperarla otra vez. Así es la muerte. Deliberada y firme. Pero vencer a la muerte es posible con la vida. Cuando se goza sin buscar una razón, por el simple placer de vivir, de ser quien tú quieras y de hacer lo que deseas. Ese es el verdadero “destino” de todos los que estamos aquí. Ser únicos y verdaderos con nosotros Para encontrar un sendero para caminar.
Jess Mount.

La extranjera...




El azul de tus ojos… oh claridad del inmenso mar de pasiones que me arrastran hasta el cielo. Aquel en donde somos tú y yo solamente. Aquel en donde un solo beso tuyo me envuelve en las alas del romance y me provoca en un momento, la muerte chiquita, la muerte lenta. Y entre caricias se fusionan nuestros cuerpos. Y entre abrazos se estimulan nuestras almas. Y con el corazón expuesto, un orgasmo y una mirada te entrego mi vida y te confieso mi pecado.
¡Ay! extrañeza extranjera que me haces perder el control. ¡Ay! ángel refugiado en la tierra que me tienes vulnerable ante mí misma. ¡Ay! mujer de lejanías que me encantas con tus perfectas fantasías. ¡Ay! precioso enigma de quererte y no saberte completamente mía.
Tu sonrisa, digna de imperios colosales, ilumina mis tristezas y enciende las luz de mi existir. Exhalación de virtud que me guía por las alturas de placeres exorbitantes, confesión de verdades que me someten ante este conjuro, este potente brebaje, este poder del amor… Llena mis oídos te pido, con confesiones secretas… con susurros del futuro que describan mi felicidad. Lléname el cuerpo de dicha, el corazón de gloria y el pensamiento de ti. De ti criatura deslumbrante. De ti alegría constante. No permitas que las galaxias distantes con anillos de incertidumbre te separen de mi lado. En cambio sede el paso al mundo de la curiosidad, del misterio y del feliz final. Porque soy tuya y tú de mí, y así quiero vivir mientras yo en ti viva, y así quiero existir mientras yo en ti exista. Bendito goce del espíritu, bendito milagro emanado de Cupido. Mi corazón lo pide con estruendo y con miedo de morir solo y seco. Bendito amor el que siento… bendita mujer que lo provoca… bendito tu corazón refugio de mis pasiones... Así es funciona el enamoramiento, así entre tú y yo.


Jess Mount.
Photo by: Danielle Mc Mahon.

Tuesday, 3 November 2009

The City...

Tremendo vicio de la soledad. Acostumbrado engaño del alma. Inevitable contagio. Ardiente deseo de sentir.
Vulnerables valores que se resquebrajan a cambio del erotismo. Generosas recompenzas que nos llenan de vacios. Sensualidad que domina los instintos más fieros. Pequeñas muertes por montones. Innumerables recuerdos que embrutecen la memoria. Salvación ficticia y goce excesivo.
Largas noches de olvido. Cuerpos extraños conmovidos.
Almas fusionadas al azar. Pedazos de vida sembrados en el limbo. Carencia de sentido. Amores frios. Indiferencia incrédula. Raíces sin sontén. Ideales sin afrontar. Situaciones nocivas. Llanto reprimido. Dolor oculto. Decepción disfrazada de experiencia. Motivos sin destino. Caminos prohibidos. Exhalaciones de paz. Libertad sin límites. Ironía constante. Exilio del pecado. Coqueteo mortal. Así nos provoca la ciudad, hipnótica ramera que engatusa con caricias y consume toda escencia de bondad.

Jessy Mount.

Fantasmas...



Del siniestro provienes tú. Del impetuoso nacer del deseo.
De la muerte misma resurgiste para robarme el aliento.
Tu acecho es mi final. Tu misericordia mi ruego.
Con arrebato tomas lo mio y creas huecos.
Con astucia engalanas tus palabras y perturbas mi certeza. Llena de cólera, alimentas mis vicios y con impaciencia me obligas a correr.
Juntas tus labios con los mios y salen de mi boca falsos vacíos, mentiras que en tu nombre predico.
Con llanto continuo me dedico a vivir si fé, sin ganas, sin tener por qué.
Frente a mis ojos, acaudalados ríos de gloria, pasan tardios. Corrientes esperanzadas se desbordan sobre terrenos perdidos, que se ocultan en la sombra eterna. Allá donde las ataduras son de hierro y las héridas profundas.
Ya no sé de que manera derrotarte o si podré.
Ya no queda aliento en este tímido cuerpo.
Ya no hay latidos en este inseguro corazón.
¿Qué me espera vida? ¿Qué me ofresco ahora? Si lo último ya fue dado. Si hasta el fondo he penetrado.
¿Qué más da un suspiro? ¿Qué más da otra caída?... Mi ser vacio y sin vida. Sólo quedan fantasmas que deboran alegría. Recuerdos que frustran. Palabras que ensordecen.
Sólo yo conmigo. Y conmigo el fin.


Jessy Mount.

Thursday, 11 June 2009

Hoy soy...

Del resplandor nace el recuerdo, y de este el deseo del encuentro conmigo misma, para serme fiel otra vez.
Acostumbrada a lo malo, al vicio, al sucio sufrimiento hoy diré la verdad de lo que siento.
Sin ti, me siento rehabilitada, alegre y sin razones para pensar en la miseria.
Hoy estoy completa y sana, he logrado el equilibrio que por muchos años perdí y que pretendía ocultar.
Hoy conozco la salida.
Hoy dejé de engañar a mi alma y le confesé la verdad.
Soy como todos, tan ordinaria como cualquiera y con los deseos de cualquiera, bienestar.
Hoy deje de huir al macabro éxito que por muchos años me aterraba. Que tocaba a mi puerta sin desden.
Hoy lo peor que podría pasar sería cumplir mis sueños, esos que desde pequeña se alojaban en mi pensamiento desenfrenado, que provocarían en mi un oasis de felicidad, un universo de gloria.
Hoy, de mi antiguo lugar emigro hacia un mejor porvenir, una lucha incansable contra mis paradigmas, mis idealizaciones desechables y mi conducta estigmatizada de la vida.
Hoy después de veintidós largos ciclos de estaciones climáticas... soy libre de mi.

Jessy J. Mount.

Thursday, 26 March 2009

Verdades...

¿tú?
ficción en su estado más puro,
reflejo manipulado de tu realidad,
un monstruo vestido de humano,
una puta imitando a una monja,
una mentirosa pretendiendo ser honesta,
una interesada en arapos de humilde,
una bestia transformada en princesa...

¿yo?
una loca incoherente y pasional,
una morbosa, infectiva e intelectual,
monógama que juega a ser puta,
colerica y vengativa sin una gota de dignidad,
una victima disfrazada de triste soledad...



Jessy J. Mount

Thursday, 19 March 2009

Proverbios de mi razón.

¨Experimentar para aprender¨
¨Amar es quedarte sin una gota de dignidad¨
"Solo te ama aquel que ha sido víctima de tus descabelladas pasiones"
¨El orgasmo es la muerte plena en un instante¨
¨El último fin del hombre es el sexo¨
¨Tener geneio es inutil cuando no se comparte la verdad¨
¨El miedo es el parásito que pudre el alma¨
¨Hasta la mente más virtuosa se somete ante la belleza¨
¨La insadisfacción es el camino a la felicidad¨


Jessy J. Mount